Te adoro Señor Jesús, presente en la Santa Eucaristía, y te ruego que me sanes y que sanes a los que me piden que rece por ellos, especialmente, (…poner aquí el nombre)
Sananos a todos de cuerpo, mente y alma. Tu eres el Médico divino quien curo a los enfermos cuando anduviste entre nosotros y le diste vida a los muertos.
Nos dejaste a tu Sagrado Corazón en la Eucaristía como remedio seguro para todos nuestros trastornos. Háblanos, tócanos, fortalécenos, confórtanos y renuévanos para que demos gracias a tu grandísima gloria por los siglos de los siglos. Amén.