Header Graphic
Catholic World Art
Artist, Ira Thomas
Header Graphic
 

Junto a los ríos de Babilonia
 
Atrás                                                     Siguiente
 
Los Israelitas sentados lloraron junto a los ríos de Babilonia. Los que los llevaron cautivos se burlaban de ellos y los insultaban pidiéndoles que cantaran canciones nostálgicas de Sion para llevar al hogar la pérdida de su amada Jerusalén, como podrá ver en la pintura arriba a la derecha.
 
El Lirico Salmo 137 es una oración de lamento por la pérdida del Edén por el primer pecado de Adán; por nuestra expulsión del Edén por nuestros propios pecados. Es una advertencia de que vivimos en un mundo que se burlara de nosotros para que nos olvidemos de nuestro destino celestial.
 
La última frase del Salmo 137 es quizás el verso más  perturbador  de las sagradas escrituras. Dice que los hijos del enemigo deben de ser aplastados sobre una piedra. La intención principal del autor es de que si la siguiente generación de los hijos del enemigo fueran matados, entonces el enemigo mismo seria aniquilado.
 
Pero las sagradas escrituras no solamente son para entenderse literalmente. También está el sentido spiritual el cual está dividido entre un sentido alegórico, el sentido moral y el sentido anagógico.
 
La interpretación alegórica se trata de la fe, la moral trata de como se debe actuar en lo que leemos, mientras que el sentido anagógico se refiere a nuestro destino después de morir.
 
De que manera podemos aplicar estos tres sentidos bíblicos a la última frase perturbadora del Salmo 137?
 
Alegóricamente, los niños son nuestros vicios, los pecados que nacieron bajo la influencia del enemigo,— el padre de la mentira — y a los que no le debemos tener ninguna compasión al eliminarlos.
 
Moralmente, debemos actuar decisivamente y no tolerar nuestros pecados. Debemos acortar nuestros vicios mientras todavía están en estado infante.
 
Anagógicamente, no podemos entrar al cielo, la Nueva Jerusalén, hasta que hayamos purgado de nuestro apego al pecado. Debemos lanzar nuestros pecados contra la piedra, la piedra donde Cristo fundo su Iglesia, especialmente a través de la confesión.
 
Que nuestros vicios mueran en su infancia y nuestras virtudes crezcan hasta su plena madurez.
 

Derechos reservados 2002-2021 – Ira Thomas
Traducido al Español por Rosie Aguilar