Catholic World Art
Artist, Ira Thomas
 

Galería VI  

 
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3’4" x 24’2"/1.02m x 7.4m
Tamaño de panel: 40" x 58"/1.02m x 1.47m
óleo sobre lienzo de lino
 
La Última Cena
 
 
No podemos saber con exactitud como fue la Última Cena, porque ninguno de nosotros estuvo ahí, pero todo artista puede interpretar la escena de una forma personal. Me gustaría compartir con ustedes el porqué decidí pintarla así como lo hice.
 
Me decidí de antemano, quien representaría cada figura, y de recordarles lo que se sabe de él en las Escrituras y en la Tradición mientras yo pintaba. De izquierda a derecha se encuentra: San Bartolomé, Santo Tomas, San Judas, San Mateo, San Felipe, San Pedro, Jesús, el Pan de Vida, San Juan y su hermano, San Santiago, Judas, San Andrés, San Simón y San Santiago.
 
Jesús, en el centro se sienta un poco más alto que los demás porque él es El Señor. Una aureola de luz emana de Él. Esta no es luz que cae sobre Jesús, esta es una luz que sale desde adentro de Él. Jesús esta vestido de blanco porque él es La Resurrección y tiene sobre sus hombros un manto obscuro porque ha tomado como suyos los pecados del mundo. el dobles en el manto que lleva sobre su hombro, toma la forma de lo que parece ser la cabeza de un cordero, para recordarnos que Jesús es el cordero de Dios. El se entrego por completo a nosotros como el cordero que fue totalmente consumido en la cena pascual. Frente a él se encuentra un plato de las acostumbradas hiervas amargas que son indicativas de la pasión amarga que le esperaba a Jesús. La cena hubiera terminado y los huesos del cordero, todavía enteros, serian retirados de la mesa. Ningún hueso del cordero cocido hubiese sido quebrantado mientras se consumía, una anticipación de que ninguno de los huesos de Jesús' serian quebrados, así es que no quedaran sobras en la mesa. 
 
Los ojos de Jesús están enfocados en Judas desde el otro lado de la mesa. Judas tuvo que estar muy cerca, si es que Jesús y el iban a mojar la porción en la misma copa. Jesús está extendiendo su amor a Judas, como lo hace con todos los pecadores. Entregándose completamente. Jesús está ofreciendo una plegaria de amor hasta el último momento, antes de que Judas ejercite su traición.   
 
Pero Judas es indiferente e ignora a Jesús, así como nosotros lo hacemos cuando pecamos. Con la jarra en su mano está a punto de llenar la copa. Le puse cuatro copas a la pintura, una en cada de las primeras cuatro tablas. Estas representan las primeras cuatro copas que se dice fueron utilizadas en la Cena Pascual; la primera, la copa de santificación, la segunda, la copa del Juicio, la tercera, la copa de la redención y la cuarta, la copa de alabanza. Es la tercera copa que Jesús utiliza para instituir la Eucaristía, y que después dijo, no tomaría de esa copa hasta que lo hiciera en el Cielo. Durante la Ultima Cena, Jesús no ofreció la cuarta copa.
 
Judas está sirviendo la cuarta copa, la de gloria y alabanza, para mostrar que su intención en su osadía, era la de tratar de conseguir que Jesús estableciera su reinado. Estaba ansioso de recoger los beneficios de ser uno de los más cercanos amigos de Jesús. No podía aceptar que Jesús traería el Reino por medio de sufrimientos y muerte, y quería forzar a Jesús a que actuara en contra de los Romanos. Judas esta vestido del amarillo de hipocresía . En la pintura solo se ve su pie para recordar el Salmo 41:9 "Hasta mi amigo más íntimo, en quien yo confiaba, el que comió mi pan, se puso contra mí"
 
Que habrá sentido Jesús en estos momentos! Quise pintar la expresión de Jesús para mostrarlo como  Toda Bondad y Toda Verdad. Me esmere para que se viera amable, pero al mismo tiempo firme, accesible y aun majestuoso. Espero que el rostro de Jesús transmita este sentimiento. Pase un día en oración y ayuno antes de pintar el rostro de Jesús, así como lo hago cuando empiezo cualquier pintura religiosa. Este no es un trabajo que se pueda tomar a la ligera y primeramente debo de vaciarme de mi misma para dejar que Dios trabaje a través  de mi.
 
De punto de vista artístico, escogí las figuras que están al lado derecho de la pintura para crear un movimiento circular, mientras que los de la  izquierda quedan estáticos, con el fin de mover la simetría de la composición hacia la derecha.  San Andrés introduce a Jesús, así como lo hace en las Escrituras, para guiar la vista de nuevo al centro y hacia el punto de descanso en la pintura; el centro de interés está en los brazos abiertos de Jesús hacia Juan y la mano de Juan está a punto de moverse para responder.
 
Así como Juan, que nosotros también estemos listos siempre para responder a la invitación de Jesús a la Eucaristía. 
 

Exposición permanente en la cafetería de la escuela Catedral-Carmel.
 

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Derechos reservados 2002-2019 – Ira Thomas
Traducido al Español por Rosie Aguilar